La innovación abierta suena bien. Lo difícil es que funcione.
Si trabajas en una empresa grande, ya lo sabes: llegan muchas propuestas, hay ruido, los procesos son lentos, y al final “se hacen pilotos” que no escalan. Si estás en una startup, también lo sabes: reuniones prometedoras, “lo vemos”, “nos encanta”, y luego meses sin respuesta o un piloto que no lleva a ningún lado.
La conclusión es simple: la colaboración no falla por falta de ideas; falla por falta de diseño. Y el ingrediente que más determina el resultado es uno poco glamuroso pero decisivo: confianza.
Hay estudios, expertos, inversores e investigadores con aportaciones mucho más detalladas y precisas que este post (reflexión personal), pero vengo con aprendizajes recientes: por un lado, la experiencia adquirida trabajando con expertos de distintas entidades en el consorcio de EULAC Digital Accelerator; y por otro lado, en el cierre del programa de aceleración de LUCE Gijón, donde se identifica la importancia de cómo la colaboración bien diseñada acelera resultados. Y cierro con aprendizajes de esta semana en el Grupo de Trabajo de Innovación del Club de Calidad.

Qué es innovación abierta (en una frase)
Innovación abierta = resolver retos reales con capacidades externas, sin renunciar a la integración y el escalado.
- No es comprar “algo” fuera. No es hacer un demo. No es un evento.
- Es un proceso de colaboración con reglas claras, métricas y decisiones.
Algunos errores que matan la innovación abierta
1) Empezar por la solución, no por el reto
Cuando el reto está mal definido, cualquier propuesta parece válida… y ninguna termina siendo viable para implementarla.
Síntoma: “Buscamos innovación en IA/IoT/Blockchain” (demasiado amplio).
Corrección: “Queremos reducir X% el tiempo de respuesta en Y proceso” (con datos).
2) Hacer pilotos sin criterio de decisión
Un piloto sin “si pasa esto, escalamos / si no, paramos” es un piloto eterno.
Síntoma: piloto que se alarga por “interés”, sin compromiso.
Corrección: piloto con KPIs, ventana temporal y reunión final de decisión.
3) Confundir velocidad con improvisación
La startup quiere moverse rápido. La corporación necesita seguridad y cumplimiento. Si no se traduce, se frustra.
Síntoma: “legal lo bloquea”, “compras no entra”, “IT no lo aprueba”.
Corrección: involucrar a esas áreas pronto, con un marco ligero.

6 pasos para que funcione la innovación abierta
- Define el reto como un caso de uso (no como una tecnología): Un reto útil tiene un proceso concreto + un punto de dolor claro + una métrica que importe + un entorno donde probar.
- Alinea expectativas desde el minuto 1: Antes de hablar de piloto deja cerrado: quién decide y quién ejecuta + qué recursos se ponen + qué datos se comparten + qué riesgos son aceptables + qué significa éxito y qué significa «no sigue». Quizás sea el momento de plantearte: si no está claro el «después del piloto», el piloto es entretenimiento.
- Diseña el piloto como un experimento con «límites». Un piloto serio tiene duración corta + KPI´s + accesos y entornos definidos + responsable por ambas partes + un «demo» final con decisión. Podrías decir que el piloto no busca «lucirse», sino reducir incertidumbre y adquirir aprendizajes.
- Crea un espacio seguro para probar. Si esta condición, la colaboración acabará rompiendo por «fricción». Por lo tanto, se necesita: un entorno controlado (sandbox / datos anonimizados si hace falta), un marco de seguridad y compliance adaptado al piloto, un acuerdo simple de confidencialidad y uso de datos, un canal operativo (no solo reuniones). Es decir, hay que probar sin poner en riesgo ambas organizaciones.
- Se necesita un «traductor» en medio. Persona que conecte con ambos mundos (corporate y startup). Ambas hablan idiomas diferentes. La startup habla de producto, iteracción y tiempo, mientras que la corporate habla de procesos, riesgos, integración, reputación, retorno. Si dispones de un perfil que traduzca (producto / negocio + tecnología) evitarás meses de malentendidos.
- Planifica el escalado antes de que el piloto termine. Escalar no es comprar más. Escalar implica: integración con sistemas, soporte y operación, compras y contrato, seguridad y auditoría, formación interna, cambio organizativo. Si esto se mira al final, se frena. Si se mira al principio, se acelera.
Confianza: qué significa “de verdad” en innovación abierta

Aquí va lo importante: confianza no es simpatía. Confianza es:
-
Claridad: reglas del juego, roles, decisiones.
-
Transparencia: límites, riesgos, tiempos.
-
Consistencia: cumplir lo acordado.
-
Pequeñas victorias: un primer proyecto pequeño que sale bien.
La confianza se construye en la práctica: un piloto útil, bien diseñado, con decisión.
Innovación abierta no es tener muchos contactos. Es tener método.
Cuando startups y corporates colaboran bien, pasan dos cosas:
-
Se resuelve un reto real más rápido,
-
Y se genera una relación de confianza que permite repetir (y escalar).
La innovación abierta funciona cuando se diseña para reducir incertidumbre… y construir confianza.
Si estás impulsando colaboración startup–empresa y quieres evitar pilotos que no escalan, empieza por el reto, define el piloto como experimento y alinea la decisión final desde el día uno.
Otros post relacionados:
Imágenes creadas con IA


