¿Qué define una buena experiencia de aprendizaje?

¿Qué define una buena experiencia de aprendizaje?

Esta fue una de las preguntas que nos formularon en el contexto del proyecto Design 2 Learn. Una experiencia de aprendizaje fantástica que pone el énfasis en el Diseño de la Experiencia de Aprendizaje (Learning Experience Design)

Además de mi respuesta, exploré con otras personas qué significaba para ellas participar en una experiencia de aprendizaje que les aporte valor y que les haya resultado enriquecedora y positiva. ¿Qué tiene que ocurrir en el participante?.

Estas han sido algunas respuestas:

  • Es más que una formación. Es un proceso de aprendizaje en donde existe un mentor que te acompaña en el aprendizaje, en las tareas que haya que realizar y sobre todo en la exploración de conocimiento.
  • Es un proceso estructurado (que tienen un orden definido previamente para facilitar el aprendizaje) y acompañado (para evitar errores, corregir y motivar).
  • Tiene que sorprender (tanto en el contenido, como en el formato y en los procesos de interacción).
  • Que se adapte a mí. A mis intereses y como persona (ritmos de aprendizaje, carencias, intereses, etc.)
  • Que me vincule emocionalmente en un sentido amplio. Tanto con el contenido, como con el proceso y/o resto de participantes.
  • Cuando se genera un cambio en el foco desde el que observo. Es decir, una experiencia de aprendizaje la valoro positivamente cuando provoca en mí la apertura suficiente para identificar posibilidades que se pueden aplicar en el día a día. Por lo tanto, es necesario que el aprendizaje esté conectado con la realidad.
  • Que el aprendizaje sea estimulante, retador y alcanzable. Que no «me deje la vida en el proceso de aprendizaje».
  • Que el proceso de aprendizaje sea una puerta de entrada a la «conexión» de personas, contenidos y referentes para que posteriormente guíe mi aprendizaje de manera autónoma.

Hay pistas suficientes para reflexionar sobre la importancia que tiene situar al usuario en el centro del diseño de aprendizaje.

Parece obvio. No sé qué opinas, pero tengo la impresión de que no es tan frecuente pensar en el usuario cuando se diseñan experiencias de aprendizaje.

En ocasiones el foco está más centrado en el formador y lo que quiere enseñar, que en la experiencia de aprendizaje que requiere el participante.

Copiar y pegar en el diseño de los programas formativos posiblemente sea más frecuente de lo que pensamos. Por eso hay experiencias de aprendizaje que impactan y otras simplemente nos han quitado tiempo.

¿Qué es para ti una experiencia de aprendizaje diferente o positiva?. ¿Qué tiene que ocurrir para que valores una experiencia de aprendizaje como satisfactoria?

En el siguiente post, os presentaré el Canvas de Learning Experience Design (LXD)

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