Internet y teléfonos móviles son útiles para dejar atrás la pobreza

Internet y teléfonos móviles son útiles para dejar atrás la pobreza.

El titular es tremendamente atractivo y sugerente. Y especialmente para nosotros (Fundación CTIC) que estamos trabajando intesamente en la preparación del III Encuentro Internacional de TIC en la Cooperacíon para el Desarrollo. En el mismo podremos compartir y debatir sobre experiencias similares a la que se menciona en esta noticia. Les dejo con ella.  Repito que el titular es atractivo, pero por detrás se percibe una apuesta determinante y firme por incorporar las TIC en el desarrollo de un territorio.

MEXICO, Enero. 7.- Hace sólo pocos años los habitantes de la región nigeriana de Pampaida, en el estado de Kaduna, no imaginaban que podían aspirar a un desarrollo económico, educativo y salubre, cita El Semanario en su edición de hoy.

Mucho menos sospechaban que ello sería posible gracias a los avances tecnológicos que en 155 años ha experimentado el prodigioso invento del italiano Antonio Meucci.

Desde hace un trienio la telefonía celular y la conectividad a internet han sido las armas de un pueblo de 15,000 habitantes en su lucha por dejar atrás la pobreza extrema.

Sus logros son parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio establecidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en los que, entre otros, se asienta que los gobiernos del mundo y la iniciativa privada deben velar por el aprovechamiento de los beneficios de las nuevas tecnologías, en particular de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Kaduna pertenece a las 14 comunidades africanas incluidas en el proyecto Millennium Villages, impulsado primordialmente por el Earth Institute de la Universidad de Columbia, la ONU, el operador Zain y la empresa de telefonía móvil Ericsson, para proveer a poblaciones rurales de comunicaciones móviles y acceso a internet con un único objetivo: mejorar sus condiciones de vida.

En sólo tres años, el desarrollo de la comunicación inalámbrica ha posibilitado el empoderamiento de esas sociedades y su crecimiento económico. Si hoy se midiera en Pampaida, como en Bután, el índice de Felicidad Interior Bruta, los niveles serían sin duda mucho más altos que nunca antes.

Sólo en el primer año de la implementación del programa, el intercambio de información agrícola gracias a la conectividad permitió que se cuadruplicara la cosecha de maíz y se mejoraran las variedades de algunas semillas sembradas en esa región.

La comunicación a través de mensajes de texto, además, posibilitó que los trabajadores de la salud y la comunidad iniciaran un permanente contacto en casos de emergencias médicas y facilitó el manejo de datos económicos y la generación de negocios entre pequeños comerciantes.

El caso de Pampaida es sólo un ejemplo del poder que el desarrollo tecnológico de los dispositivos móviles y las aplicaciones web para ellos ofrece a los ciudadanos y del importante impulso que suscita en la economía de una población. Es, además, un indicio de las revoluciones sociales que, incentivadas por estas tecnologías, aún están por venir.

«Los dispositivos móviles han sido uno de los parteaguas más importantes en el mundo empresarial o mercantil y en nuestra estructura social. Su nivel de penetración ha sido responsable de un cambio sustancial y una transformación interna en la conducta de la gente», afirma Oscar Kauffman, ex director general de Nokia Siemens Networks México.

Nacer conectado a la red marca hoy una clara diferencia de desarrollo con respecto a quienes nacen desconectados. «Así como hace 40 años ser analfabeto era muy malo, actualmente ser analfabeto tecnológico es igual de malo: te saca de una dinámica nacional y mundial. Se trata de una división social importante que causa una brecha tecnológica y social gigante», señala Gustavo Cantú, vicepresidente corporativo de Nextel México.

Ahora, millones de personas en el planeta no sólo padecen pobreza alimentaria, también sufren de una miseria tecnológica que los aleja aún más del mundo desarrollado, la globalización y la posibilidad de aspirar a una mejor vida.

Y es que es justamente a través de la conectividad que el planeta ha terminado de convertirse en una aldea global. La comunicación inalámbrica instantánea ha roto tajantemente con las fronteras aún entre las antípodas.

Cuando alguien escribe desde Estocolmo una receta para preparar gravlax o un hidalguense narra su viaje por las playas de Oaxaca a sus amigos de Austin, Texas, burla los límites geográficos y rompe con otroras historias protagonizadas por los grandes navíos de vela, buques de vapor, trenes eléctricos y aviones supersónicos.

Las distancias físicas se convierten en bits que viajan a través de ondas electromagnéticas codificando imágenes, palabras y sonidos que brindan potenciales posibilidades de crecimiento económico a naciones enteras.

«Normalmente, el crecimiento de las telecomunicaciones va asociado a un incremento del Producto Interno Bruto (PIB). Por cada 10 puntos de penetración en la parte móvil aumenta 0.8 el PIB y en la parte de internet sube 1.6%. Son un factor de cadena productiva muy importante», asegura Cantú.

Es justamente por ello que el fundador del MIT Media Lab, Nicholas Negroponte, ha insistido en diversos foros mundiales sobre la imperiosa necesidad de trabajar en la disminución de la brecha digital para fomentar el desarrollo económico.

Negroponte ha sido el principal impulsor del programa «Una computadora para cada niño», que diseña, fabrica y distribuye ordenadores portátiles por 100 dólares para proveer de acceso a las tecnologías de la información y al conocimiento a los infantes del mundo.

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