Telecentros y Desarrollo Abierto

Seguramente habrá escuchado alguna vez términos como Gobierno Abierto, Software de Código Abierto, Acceso Abierto al Conocimiento, Open Data. Todos ellos (y hay otros similares) comparten el calificativo de ‘Abierto’ o la relación a una situación de ‘Apertura’.

¿Pero qué significa esto en realidad?

Desde hace unos años en el ámbito de desarrollo internacional se habla mucho sobre Apertura (Openness) y Desarrollo Abierto (Open Development). Aunque todavía es un concepto un tanto difuso, hay algunas características que nos ayudan a entenderlo. Matthew Smith y Laurent Elder, investigadores del Centro de Investigación para el Desarrollo Internacional  (IDRC) de Canadá, expresan que el Desarrollo Abierto se refiere a una creciente gama de posibilidades para generar cambios positivos a través de actividades basadas en información y llevadas a cabo en red. Este trabajo en red (y a través de las redes de comunicación digitales) llevaría a resultados para el desarrollo que son transformadores a la vez que inclusivos [1]. La Apertura se refleja en esquemas sociales en los que se favorece:

  • Acceso universal sobre acceso restringido
  • Participación universal sobre participación restringida, en grupos/entidades formales e informales
  • Producción colaborativa sobre producción centralizada. [2]
Photo by NatureSam

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Conocemos algunos ejemplos que ayudan a ilustrar la idea. Algunos de las principales aplicaciones  de software actualmente, como el navegador Firefox, las variantes del sistema operativo Linux, el servidor web Apache, o la suite ofimática OpenOffice son todos abiertos (llamados de Código Abierto u Open Source). Es decir, se puede acceder a las líneas de código o programación con las que se han construido, y en muchos casos modificarlos libremente. Además, han sido elaborados por equipos de programadores voluntarios que colaboran entre sí a través de Internet.

Otra manifestación más reciente, típica de la era Web 2.0,  es el fenómeno de ‘crowdsourcing’ en el alguien puede solicitar a un grupo grande de personas, la gran mayoría desconocidos para el solicitante, diversas acciones: desde alimentar un mapa online con información (crowdmapping, ej. Ushahidi) a pedir dinero para financiar un proyecto o actividad (crowdfunding, ej. Goteo.org), pasando por colaborar en alguna campaña o petición (por ejemplo con Change.org). Inclusive se pueden clasificar así catálogos enormes de galaxias, con resultados científicamente válidos (Galaxyzoo.org) [3].

 ¿Telecentros ‘Abiertos’?

 Bueno… tampoco conviene abusar de la jerga, además sabemos que los telecentros son por definición bastante abiertos. Están orientados hacia cualquier persona en una comunidad. Y en ellos siempre se puede buscar ayuda (del dinamizador, de otro usuario, con un cursillo, etc.) para buscar alguna información o servicio por Internet, o simplemente para aprender a realizar alguna nueva tarea con las computadoras del centro. Pero sí nos interesa reflexionar sobre cómo podrían enmarcarse los telecentros en las acciones, o, aún más interesante, en las políticas de Desarrollo Abierto.

Photo by Justin Marty

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Por cierto, merece la pena puntualizar que las ideas clave o fundamentos de desarrollo sirven tanto en países pobres (o de ‘bajo desarrollo’) como en aquellos más ricos (o de desarrollo alto). Apuntan hacia mejorar la calidad de vida de las personas y sus oportunidades para vivir vidas dignas. Esto vale para una aldea de Senegal, en un barrio de la periferia de Sevilla, o en el centro de San Salvador.

Antes decíamos que el Desarrollo Abierto se podría entender como procesos de desarrollo que permite participar a más personas/entidades participar para cambio positivos, a través de mejor acceso a información y las TIC, y utilizando enfoques colaborativos a través de redes. En base a esto, ¿cómo insertaríamos a los telecentros de segunda generación en estrategias de Desarrollo Abierto? ¿Podría llegar a convertirse los telecentros en elementos significativos de Desarrollo Abierto?

1. Acceso

Empezamos por el acceso, porque es posiblemente lo más evidente que aportan los telecentros y dónde tienen un rol más claro. Todavía hay muchas partes del mundo donde la mayoría de la gente no tiene un acceso real a las TIC. En Latinoamérica, el porcentaje de la población usuaria de Internet era de un 43% en 2012, con países que superaban el 50% (Chile, Uruguay) y otros que apenas pasaban del 10% (Nicaragua, Guatemala) [4]. El acceso a Internet a través de los móviles todavía es bajo, y ofrece pocos servicios (comparados a los que se pueden acceder a través de una computadora) aunque esto irá cambiando en años próximos.

Photo by IICD

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Por suerte, cada vez tenemos más información disponible de utilidad para el desarrollo. Una ventaja es que si bien el volumen de información puede ser menor en español y portugués, estos son los idiomas de la gran mayoría de los iberoamericanos. Una parte importante de esta información puede provenir de fuentes gubernamentales: países como Brasil, México, Argentina, Colombia, Chile o Venezuela han entrado en la Asociación para el Gobierno Abierto. Pero hay muchos otros tipos: educativos, periodístico, sobre actividades económicas y trabajo, para la participación ciudadana, cultural, etc. Los telecentros seguirán ampliando y mejorando sus servicios de acceso a información y al conocimiento, cubriendo especialmente partes de la población con mayor exclusión de la información y las TIC.

 2. Participación

Al hablar de participación, ya tenemos que hilar un poco más sobre el rol de los telecentros. Los llamados telecentros de segunda generación no sólo sirven para acceder a información o para usar computadoras. Se enfocan en aprovechar las oportunidades que abren Internet y las TIC permiten. Por ejemplo, en el área cívica o política, las TIC facilita la participación ciudadana en la gobernabilidad de una sociedad, un país o un municipio. La desafección actual en muchos países con las clases políticas indica la conveniencia de introducir más factores de democracia participativa a los sistemas de democracia representativa existentes. Experiencias como las de los presupuestos participativos de Porto Alegre (Brasil), en los que los ciudadanos ayudaban a decidir cada año en que se emplearía una parte del presupuesto municipal a través de Internet (entre otros medios) a fines de los ‘90, fueron pioneras, mostrando el camino. En el marco de lo que a veces se denomina ‘democracia digital’, las TIC ayudan a potenciar la implicación ciudadana en procesos que pasan por el acceso a información, el debate informado, la toma de decisiones, el seguimiento a la labor gubernamental y la transparencia en la acción pública.

Uno de los pilares en las tendencias hacia el Gobierno Abierto al que aludía anteriormente es la provisión de datos públicos, lo que se suele denominar por su nombre en inglés de Open Data. El propósito, más allá de la fiscalización cívica, es que la creación de utilidad a partir de esos datos va mucho más allá de las posibilidades de cualquier Administración Pública. La web Open Data @ CTIC contiene gran variedad de ejemplos, por ejemplo sobre el uso de datos sobre rutas y transporte para crear aplicaciones que mejoren el tráfico, o repositorios de contenidos con valor educativo de un ministerio de educación que permita la elaboración de nuevas aplicaciones o materiales para docentes y pedagogos. Mejor aún cuando los datos liberados son acompañados de herramientas para su mejor aprovechamiento. Un buen ejemplo es la iniciativa del Banco Mundial ‘World Bank Open Data’ que provee acceso a la mayor parte de los datos estadísticos del Banco junto con potentes aplicaciones estadísticas (un gran servicio para profesionales del desarrollo e investigadores o funcionarios públicos).

photo by Justgrimes

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Los telecentros pueden por tanto convertirse en verdaderos centros de e-gobernabilidad local, que potencien la participación cívica de sus usuarios (y por ende la democracia). En ellos los ciudadanos pueden acceder a la información pública que les interese. Además, se pueden ofrecer capacitación sobre servicios de e-gobierno, incluyendo mecanismos de involucración en debate y la gestión de asuntos públicos. Por último, los telecentros más avanzados (que incorporan espacios de encuentro y trabajo) pueden ser espacios que fomenten y acompañen la participación: desde actividades que enseñen a aprovechar los datos públicos ofrecidos a tomar parte en los presupuestos participativos anteriormente señalados (y que saltaron desde Porto Alegre a miles de municipios por toda Iberoamérica).

 3. Colaboración

La colaboración implica un paso más allá de los dos mencionados: se basa en ciertos recursos (información), requiere participación (es algo activo), pero precisa de una acción ordenada entre varias personas y/o entidades. Todo lo mencionado anteriormente sobre los telecentros era aplicable a nivel individual, del usuario. La colaboración amplia la mirada hacia un enfoque colectivo. ¿De qué forma podrían responder los telecentros?

Aquí precisamente reside el mayor valor que pueden aportar los telecentros a los esquemas de Desarrollo Abierto. Los telecentros están evolucionando para convertirse en centros colaborativos a nivel comunitario. Como señala Paco Prieto en el artículo ‘Telecentros P2P: Conectando Personas“(…) el valor está en provocar que las personas se conecten generando interacciones que den lugar a ideas, colaboraciones, empleos, generación de iniciativas empresariales o poner en común personas con intereses / preocupaciones / motivaciones comunes o heterogéneas.” Y añade: “El Telecentro P2P facilitaría la conexión entre personas, las interacciones, y la conectividad es un ‘recurso del entorno’ para potenciar las interacciones.”

Teniendo en cuenta que los telecentros cuentan con dinamizadores que pueden actuar como ‘Colaborador-En-Jefe’ al conocer bien tanto las características de sus usuarios como las necesidades de la comunidad, sólo hace falta calentar el café para recibir a las personas que pongan en marcha un nuevo proyecto.Ese tipo de colaboración puede ocurrir en el seno de un telecentro (a nivel comunitario) pero también entre telecentros, o mejor dicho, entre personas que se vinculan desde diversos telecentros.

Photo by Jorge Macedo

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Esto amplía considerablemente el marco colaborativo posible. Dado que en muchos países existen redes de telecentros (a veces integrados por cientos y hasta miles de telecentros), los propios equipos de gestión de las redes pueden fomentar las posibilidades de colaboración y de proyectos conjuntos. En definitiva, uno de los motivos principales para la existencia de cualquier red organizativa es llevar a cabo acciones conjuntas.

Sería posible imaginar, entonces, un proyecto de una red de telecentros en el que docentes esparcidos por todo un país colaboren para adaptar recursos educativos abiertos de un determinado tema (por ejemplo, matemática) y generen un catálogo de nuevos contenidos, aplicaciones, concursos, etc. para facilitar el aprendizaje de matemática a todos los chicos del sistema escolar. [5]. O que una red temática como la Red de Gobierno Electrónico de América Latina y el Caribe (Red GeALC) se ponga de acuerdo con algunas redes nacionales de telecentros para ofrecer sus programas de formación en línea sobre e-gobierno y participación ciudadana.

En conclusión, parece evidente que los telecentros pueden jugar un rol importante en las estrategias y prácticas de Desarrollo Abierto. Tendrían que confrontar muchos desafíos (actualizar el layout físico de los telecentros, generar capacidades colaborativas, fortalecer su manejo de proyectos, mejora de la gestión de redes de telecentros), que no se han tratado en el artículo por limitaciones de espacio. Pero los telecentros podrían convertirse en actores fundamentales en los ecosistemas de Desarrollo Abierto, añadiendo un factor local y un toque real ‘sobre el terreno’ al concepto de Apertura. Y extendiendo los efectos del Desarrollo Abierto por todo un territorio.

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[1] Introducción de un número monográfico sobre Desarrollo Abiernto de la revista Information Technology for International Development: “Open Development: A New Theory for ICT4D”; ITID (7:1), Spring 2011, iii–ix

[2] Smith, M.; Elder, L. Open ICT Ecosystems Transforming the Developing World. Information Technologies and International Development, Vol. 6, Number 1, Spring 2010. pp. 65-71. USC Annenberg School for Communication and Journalism. http://itidjournal.org/itid/article/viewFile/489/214

[3] Más de 500,000 de voluntarios han clasificado un millón y medio de galaxias desde el comienzo del proyecto en 2007.

[5] La Red de Redes de Telecentros de Latinoamérica y el Caribe, o Red LAC (www.telecentros.org) vincula a redes de telecentros por todo el continente. Asi que un proyecto como éste podría fácilmente extenderse entre fronteras. Las redes no tienen por qué restringir sus conexiones dentro de fronteras nacionales.

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